Murilo Cardoso de Castro

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OS PROBLEMAS FUNDAMENTAIS DA FENOMENOLOGIA

GA24: Temporalidade e Temporaneidade

O PROBLEMA DA DIFERENÇA ONTOLÓGICA

quinta-feira 3 de agosto de 2017

        

Norro

No faltan razones para plantear en primer lugar   el problema de la distinción entre   el ser en   general y el ente  . En efecto, sólo la exposición de esta distinción puede hacer posible que veamos temáticamente, de una forma clara y metódicamente segura, algo como el ser   en tanto que distinto del ente y que lo hagamos objeto   de una investigación. La posibilidad de la ontología  , es decir, de la filosofía como ciencia  , coincide con la posibilidad de llevar a cabo de modo   suficientemente claro la distinción entre el ser y el ente y, por tanto, con la posibilidad de realizar el paso de la consideración óntica del ente a la tematización ontológica del ser. Por ello, las explicaciones de este capítulo exigen nuestro interés prioritario. El ser y la diferencia de éste con el ente sólo pueden fijarse si llegamos a la comprensión del ser como tal. Pero captar la comprensión del ser significa comprender   previamente el ente a cuya constitución ontológica pertenece la comprensión del ser, comprender el Dasein  . Poner de relieve la constitución fundamental del Dasein, o sea, su constitución de existencia  , es la tarea de la analítica ontológica de la constitución de existencia del Dasein, que es una tarea preparatoria. A esta la denominamos analítica existenciaria [existenzial  ] del Dasein. Su finalidad es tratar de poner de manifiesto en qué se fundan las estructuras fundamentales del Dasein en su unidad   y totalidad  . No cabe duda de que, en la primera parte, hemos dado   de vez en cuando, siempre que la exposición crítica positiva lo exigía, algunos fragmentos de esta analítica existenciaria. Pero ni   la hemos llevado a cabo en su carácter sistemático ni hemos puesto propiamente de relieve la constitución fundamental del Dasein. Antes de que expongamos el problema ontológico fundamental, es preciso realizar la analítica existenciaria del Dasein. Sin embargo, [277] [GA24  :323] ello es imposible dentro de este curso si queremos plantear el problema ontológico fundamental. Debemos, pues, usar el expediente de presuponer como adquisición fundada el resultado esencial de la analítica existenciaria del Dasein. Lo que comprende la analítica existenciaria del Dasein, lo he expuesto, en sus resultados esenciales, en mi tratado El ser y el tiempo  . El resultado de la analítica existenciaria, esto es, la exposición de la constitución ontológica del Dasein en su fundamento  , suena así: La constitución ontológica del Dasein se funda en la temporalidad   [Zeitlichkeit]. Dar por supuesto este resultado no quiere decir que podamos conformarnos con oír la palabra   «temporalidad». Sin poder ofrecer aquí expresamente la prueba de que la constitución fundamental del Dasein se funda en la temporalidad, tenemos que intentar, sin embargo, hallar un medio de lograr una comprensión de qué quiere decir «temporalidad». Para ello escogemos el camino   de tomar el concepto vulgar   de tiempo como punto de partida y ver cómo lo que se conoce comúnmente como tiempo y que es lo que únicamente ha convertido en problema la filosofía hasta ahora, presupone la temporalidad misma. Se trata de ver que y cómo el tiempo entendido vulgarmente pertenece a la temporalidad y surge de ella. Mediante esta consideración nos prepararemos para examinar el fenómeno de la temporalidad misma y su estructura fundamental. ¿Qué ganamos con esto? Nada   menos que una visión de la constitución ontológica originaria del Dasein. Mas entonces, si, por otra parte, la comprensión del ser pertenece a la existencia del Dasein, tiene ésta que fundarse también en la temporalidad. La condición ontológica de la posibilidad de la comprensión del ser es la temporalidad misma. Por tanto, es de ella de donde se debe extraer aquello a partir de lo cual comprendemos algo como el ser. De la temporalidad depende la posibilidad de la comprensión de ser y, de este modo, la posibilidad de la explicación temática del ser, de su articulación y de sus múltiples modos, o sea, la posibilidad de la ontología misma. De aquí surge una problemática específica relacionada [324] con la temporalidad. La designamos como la problemática de la temporaneidad   [Temporalität]. El término «temporaneidad» no coincide con el de temporalidad, aunque sea sólo su traducción [1]. Significa la temporalidad en la medida en que se convierte en tema como condición de la posibilidad de la comprensión del ser y de la ontología como tal. El término «temporaneidad» debe mostrar   que, en la analítica existenciaria, la temporalidad representa el [278] horizonte   desde donde comprender el ser. Aquello por lo que preguntamos en la analítica existenciaria, la existencia, se muestra como temporalidad, y constituye, por su parte, el horizonte para la comprensión del ser, comprensión que pertenece esencialmente al Dasein.

Se trata de ver el ser en su determinación temporánea y de develar su problemática. Pero si el ser se hace fenomenológicamente visible en su determinación temporánea, estaremos entonces gracias a ello en situación de comprender más claramente la distinción entre el ser y el ente y de fijar el fundamento de la diferencia ontológica. De este modo se nos da el esquema del primer capítulo de la segunda parte que trata de la diferencia ontológica: tiempo y temporalidad (§ 19); temporalidad y temporaneidad (§ 20); temporaneidad y ser (§ 21); ser y ente (§ 22).

Courtine

C’est à bon droit que le problème de la différence de l’être en général et de l’étant vient au premier plan, car seule son élucidation doit nous donner la possibilité de voir thématiquement, de manière univoque et assurée méthodologiquement, quelque chose   comme l’être dans sa différence d’avec l’étant, et d’en faire l’objet d’une recherche  . La possibilité de l’ontologie, c’est á dire de la philosophie   comme science, va   de pair avec la possibilité d’accomplir   de manière suffisamment claire cette différenciation de l’être et de l’étant, et par consèquent avec la possibilité d’effectuer   le passage de la considèration ontique   de l’étant à la thématisation ontologique   de l’être. C’est pour cette raison que les élucidations de ce chapitre requièrent par priorité notre attention  . L’être et sa différence d’avec l’étant ne peuvent être fixés que si nous appréhendons la compréhension de l’être comme tel. Mais appréhender et concevoir   la compréhension de l’être signifie comprendre d’abord l’étant à qui l’entente   de l’être appartient de par sa constitution   ontologique, à savoir le Dasein. Mettre en évidence   la constitution fondamentale du Dasein, c’est à dire sa constitution d’existence, telle est la tâche de l’analytique ontologique   préparatoire de la constitution d’existence du Dasein. A celle ci nous donnons le nom d’analytique existentiale   du Dasein. Elle doit avoir pour but de mettre en lumière le fondement sur lequel reposent les structures fondamentales du Dasefn en leur unité et entièreté. Certes, nous avons étè amené dans la première partie à proposer quelques élénwnts de cette analytique   existentiale, pour autant que l’exigeaient à chaque fois les élucidations critiques positives. Mais nous ne l’avons pas parcourue dans sa systématicité et nous n’avons pas davantage dégagé proprement la constitution fondamentale du Dasein. Avant d’élucider le problème ontologique fondamental, il faut mener à bonne fin l’analytique existentiale du [276] [GA24:323] Dasein. Chose impossible cependant dans le cadre de ces leçons, si tant est que nous voulions poser le problème ontologique fondamental. Il nous faut donc choisir   un expédient et présupposer à titre d’acquis bien fondé le résultat essentiel de l’analytique existentiale du Dasein. Ce qu’embrasse l’analytique existentiale a été exposé, pour l’essentiel, dans mon ouvrage Sein and Zeit. L’aboutissement de l’analytique existentiale, c’est à dire de la mise en évidence de la constitution ontologique du Dasein et de son fondement peut s’énoncer ainsi: la constitution ontologique du Dasein se fonde dans la temporalité. Quand nous présupposons cet acquis, cela ne signifie pas que nous puissions nous contenter d’entendre résonner le mot « temporalité ». Sans pouvoir fournir   ici expressément la preuve que la constitution fondamentale du Dasein se fonde dans la temporalité, il nous faut cependant essayer d’accéder en quelque façon à une compréhension de ce que veut dire temporalité. Pour ce faire le moyen   que nous choisissons ici est de prendre pour point   de départ le concept vulgaire du temps, en étudiant comment ce que l’on connaît communément sous le titre de temps et à quoi s’est bornée jusqu’à présent la problématique philosophique, présuppose la temporalité elle même. Il s’agit de voir que et. comment le temps compris vulgairement appartient à la temporalité et en provient. Grâce à cette considération nous amor  çons le travail d’approche du phénomène de la temporalité elle même et de sa structure   fondamentale. Qu’obtenons nous ainsi? Rien de moins qu’un aperçu sur la constitution d’être originelle du Dasein. Mais alors il faut, si tant est que la compréhension de lêtre appartienne à l’existence du Dasein, que cette compréhension trouve elle aussi son fondement dans la temporalité. La condition ontologique de possibilité de la compréhension de l’être est la temporalité elle même. C’est donc dans la temporalité qu’il faut aller chercher   ce à partir de quoi nous comprenons quelque chose comme l’être. La temporalité est ce qui assure la possibilisation   de la compréhension de lêtre et par conséquent la possibilisation de l’explication   thématique de lêtre, de son articulation   et de ses guises multiples, autrement dit la possibilisation de l’ontologie. Voilà ce qui doit donner le jour à une problématique propre  , [GA24:324] centrée sur la temporalité. Nous la caractérisons comme la problématique de l’être-temporal  . Le terme d’« être-temporal » (Temporalität) ne coïncide pas avec celui de temporalité (Zeitlichkeit), dont il ne constitue cependant qu’une simple   traduction [2]. Il vise la temporalité [277] dans la mesure   où celle ci est thématisée comme condition de possibilité de la compréhension de l’être et de l’ontologie comme telle. Ce terme d’« être-temporal » doit marquer que dans l’analytique existentiale la temporalité décrit l’horizon à partir duquel nous comprenons l’être. Ce qui est demandé dans l’analyse existentiale, à savoir l’existence, se donne comme temporalité, et celle ci de son côté constitue l’horizon pour la compréhension de l’être qui appartialt au Dasein de manière essentielle.

ll s’agit donc d’envisager lêtre dans sa déterminité temporale et de découvrir sa problématique. C’est seulement quand lêtre s’offrira au regard phénoménologique dans sa déterminité temporale, que nous serons en mesure d’appréhender déjà plus clairement la différence de l’être et de l’étant et de fixer le fondement de la dif-férence ontologique. Par là est suggérée l’esquisse du premier chapitre de la seconde partie qui doit aborder   le problème de la dif-férence ontologique: temps et temporalité (§ 19); temporalité et être-temporal (§ 20); être-temporal et être (§ 21); être et étant (§ 22).

Original

Das Problem des Unterschiedes von Sein überhaupt und Seiendem steht nicht ohne Grund an erster Stelle. Denn die Erörterung dieses Unterschiedes soll erst ermöglichen, eindeutig und methodisch sicher dergleichen wie Sein im Unterschied   von Seiendem thematisch zu sehen   und zur Untersuchung zu stellen  . Mit der Möglichkeit eines hinreichend klaren Vollzuges dieser Unterscheidung   von Sein und Seiendem und demnach mit der Möglichkeit des Vollzuges des Uberschritts von der ontischen Betrachtung   des Seienden zur ontologischen Thema-tisierung des Seins steht und fällt die Möglichkeit de* Ontologie, d. h. der Philosophie als Wissenschaft. Die Erörterungen dieses Kapitels beanspruchen daher unser vorwiegendes Interesse. Sein und der Unterschied desselben von Seiendem kann nur fixiert werden  , wenn wir das Verständnis von Sein als solches   in den Griff bekommen. Das Seinsverständnis begreifen heißt aber, das Seiende zunächst verstehen, zu dessen Seinsverfassung   das Seinsverständnis gehört, das Dasein. Die Herausstellung der Grundverfassung des Daseins, d. h. seiner Existenzverfassung, ist die Aufgabe der vorbereitenden ontologischen Analytik der Existenzverfassung des Daseins. Wir nennen sie die existenziale Analytik des Daseins  . Diese muß darauf zielen, ans Licht   zu bringen, worin die Grundstrukturen des Daseins in ihrer Einheit und Ganzheit gründen. Zwar haben   wir im ersten Teil gelegentlich, soweit es jeweils die positiv   kritischen Erörterungen erforderten, einzelne Stücke solcher existenzialen Analytik gegeben. Aber wir haben sie weder in ihrer Systematik durchlaufen, noch haben wir die Grundverfassung des Daseins eigens herausgestellt. Bevor wir das ontologische Grundproblem erörtern, bedarf es der Durchführung der existenzialen Analytik des Daseins. Das ist jedoch [323] innerhalb dieser Vorlesung unmöglich, wenn wir überhaupt das ontologische Grundproblem stellen wollen  . Wir müssen daher einen Ausweg wählen und das wesentliche Resultat der existenzialen Analytik des Daseins als begründetes Ergebnis voraussetzen  . Was die existenziale Analytik umfaßt, habe ich   nach den wesentlichen Ergebnissen in meiner Abhandlung über »Sein und Zeit  « vorgelegt. Das Ergebnis der existenzialen Analytik, d. h. der Herausstellung der Seinsverfassung des Daseins in ihrem Grunde lautet: Die Seinsverfassung des Daseins gründet in der Zeitlichkeit. Wenn wir dies Ergebnis voraussetzen, dann   besagt das nicht, daß wir uns damit begnügen dürften, das Wort Zeitlichkeit zu hören. Ohne hier ausdrücklich den Nachweis zu führen, daß die Grundverfassung des Daseins in der Zeitlichkeit gründet, müssen wir dennoch versuchen, auf   irgendeinem Wege ein Verständnis dessen zu gewinnen, was Zeitlichkeit besagt. Hierzu wählen wir den Weg, daß wir den vulgären Begriff der Zeit zum Ausgang nehmen und sehen lernen  , wie das, was man gemeinhin als Zeit kennt und bislang in der Philosophie einzig zum Problem machte, die Zeitlichkeit selbst   voraussetzt. Es gilt zu sehen, daß und wie die vulgär verstandene Zeit zur Zeitlichkeit gehört und aus ihr entspringt. Durch diese Betrachtung arbeiten wir uns vor zu dem Phänomen der Zeitlichkeit selbst und ihrer Grundstruktur. Was gewinnen wir damit? Nichts Geringeres als den Einblick in die ursprüngliche Seinsverfassung des Daseins. Dann aber muß, wenn anders das Seinsverständnis zur Existenz des Daseins gehört, auch dieses in der Zeitlichkeit gründen. Die ontologische Bedingung der Möglichkeit des Seinsverständnisses ist die Zeitlichkeit selbst. Aus ihr muß daher dasjenige herauszuholen sein, von wo aus wir dergleichen wie Sein verstehen. Die Zeitlichkeit übernimmt die Ermöglichung des Seinsverständnisses und damit die Ermöglichung der thematischen Auslegung   des Seins und seiner Artikulation und vielfältigen Weisen, d. h. die Ermöglichung der Ontologie. Daraus erwächst eine eigene, auf die Zeitlichkeit bezogene [324] Problematik. Wir bezeichnen sie als die der Temporalität. Der Terminus »Temporalität« deckt sich nicht mit dem von Zeitlichkeit, obwohl er mir dessen Übersetzung ist. Er meint die Zeitlichkeit, sofern sie selbst zum Thema gemacht ist als Bedingung der Möglichkeit des Seinsverständnisses und der Ontologie als solcher. Der Terminus »Temporalität« soll anzeigen, daß die Zeitlichkeit in der existenzialen Analytik den Horizont darstellt, von woher   wir Sein verstehen. Was wir in der existenzialen Analytik erfragen, die Existenz, ergibt sich als Zeitlichkeit, die ihrerseits den Horizont für das Seinsverständnis ausmacht, das wesenhaft zum Dasein gehört.

Es gilt, das Sein in seiner temporalen Bestimmtheit   zu sehen und ihre Problematik zu enthüllen. Wenn aber das Sein in seiner temporalen Bestimmtheit phänomenologisch sichtbar wird, setzen wir uns dadurch in den Stand, auch schon den Unterschied zwischen Sein und Seiendem deutlicher zu fassen und den Grund der ontologischen Differenz zu fixieren. Damit ist der Aufriß des ersten Kapitels des zweiten Teiles, das vom Problem der ontologischen Differenz handeln   soll, gegeben: Zeit und Zeitlichkeit (§ 19); Zeitlichkeit und Temporalität (§ 20); Temporalität und Sein (§ 21); Sein und Seiendes (§ 22).


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[1Sobre la traducción de los términos alemanes Zeitlichkeit y Temporalität, véase el prólogo. (N. del T.)

[2Cf. supra p. 22. II ne nous a pas paru possible de restituer en français, sans artifice, la distinction terminologique: Zeitlichkeit — Temporalität. Nous avons traduit ce dernier terme tantôt, comme ici, par « être-temporal », tantôt par « temporal ité ». Nous aurions pu écrire aussi, plus simplement, temporalité. (N.d.T.)